Valentín Purriños


Categoría: Fotógrafo
Fecha de Nacimiento: Julio de 1949
Lugar de Nacimiento: Labrada, Guitiriz (Lugo)
 Currículum

Proviene de una familia humilde y a los doce años comienza a sentir curiosidad por la fotografía, quería descubrir por que podían salir fotos de una cámara tan pequeña. Como no tenía dinero decidió dejar su casa y marchar a la siega a Castilla, en busca de pesetas para ayudar a su madre y al mismo tiempo poder comprar su primera cámara fotográfica, que adquiere en Lugo a los trece años, con la intención de realizar fotos al público por romerías y ferias, algo que le llamaba mucho la atención.

Así empezó la odisea como autodidacta, pero la cosa no daba para gastos y hubo que continuar yendo en verano a Castilla durante tres años más, y en el invierno quedaban días para ir a la escuela.

El interés era tan grande que compró una enciclopedia de Agfa, “La fotografía es fácil”, y con ella descubre un mundo que le fascinaría para siempre. En aquellos tiempos no había medios para estudiar de otra manera, y siendo del rural como él, menos, pero las ganas y la enciclopedia hicieron que de ahí saliese toda la creatividad. Aprendió a usar la sensibilidad de las películas, los factores variables del contraste, la lectura fotográfica, a componer sin caer en la monotonía, etc... a crecer como fotógrafo.

A los 15 años, en 1964, compró una cámara mejor, las cosas comenzaban a funcionar. Nada se podía dejar al azar, siempre fue una persona que se exigía mucho a sí mismo, recuerda que a menudo es preciso alejarse de la realidad forzando los elementos a nuestra disposición para obtener unos efectos interesantes y deseados en las imágenes.

A los 17 años en 1966 abrió su primer estudio fotográfico en el núcleo urbano de Momán (Xermade), importante por sus ferias. Allí montó su propio laboratorio para revelar sus trabajos en blanco y negro, eso era magia pura y una gran satisfacción.

A los 18 años consiguió sacar el carnet de fotógrafo profesional, otorgado por el gobernador civil, algo que permitía estar regulado, y controlar que no hubiese más fotógrafos de los permitidos.

Ahora empezaba todo a ir bien, el trabajo no faltaba y consigue el dinero para sacar el carnet de conducir y comprar un Seat 1500. Así podía moverse por todas las parroquias, hacer los reportajes sociales de la zona, e ir a las fiestas para fotografiar, a las vodas e a todos los ayuntamientos donde se renovaba el DNI (allí mismo se hacía cola para hacer las fotos y cubrir los impresos que él mismo gestionaba).

Así estuvo 6 años, hasta que con 24, en 1973, se casó con Asunción y se trasladó a Vilalba, donde el mercado era mucho mayor. En 1974 abrió su nuevo estudio en el pueblo, en la plaza Coronel Pena, conocida como la plaza de los huevos. Durante un año, hasta que nace su primera hija Yolanda, compaginó el trabajo de su vida con ser conductor de autobús, repartiendo a los trabajadores de Endesa y a los niños de los colegios, y recogiéndolos al acabar la jornada. Pero era muy agotador porque a esto había que sumar que los fines de semana eran los eventos y las fiestas, y además su mujer y él adquirieron un coche de helados, con el que recorrían fiestas y fiestas, y mientras que Valentín hacía fotos, Asunción vendía helados.

En estos tiempos nació su segunda hija, Inma, y poco a poco el negocio del estudo iba creciendo, así que se cambiaron para la calle Valeriano Valdesuso, donde están actualmente, frente al Parador.

Poco a poco ese amor que Valentín tenía por la fotografía supo transmitirlo a toda la familia, y tanto su mujer como sus hijas lo acompañaron y aprendieron con él ese amor incondicional a la profesión.

A finales de los años 80 y comienzos de los 90 es portada de una revista de tirada nacional como era Foto Ventas, por lo adelantado a los tiempos que iba Valentín, xa que tenía un gran laboratorio en el que podía imprimir en color como él quería, cuidando desde el primer paso como era revelar la película hasta finalizar la imagen con el papel adecuado a cada una.

Sus hijas Yolanda e Inma cursan en el Mestre Mateo el ciclo de fotografía artística que complementan con Congresos y masterclass, y después de sentirse preparadas se incorporan a la empresa familiar, Purriños Fotógrafos, que hoy en día consta de un estudio en Vilalba y otro en Lugo. El amor que sus hijas adquirieron por la fotografía hizo que animasen a su padre a presentarse a diferentes concursos, como los premios Goya de fotografía, el premio de la Comunidad Valenciana, el premio de la Comunidad Foral de Navarra o el Premio Principado de Asturias, quedando nominado en varias ocasiones, y siendo ganador del premio de la Comunidad Foral de Navarra en el año 2003. Pero lo más importante no era eso, sino que era un proyecto común que entre todos sacaron adelante y dieron continuidad a algo que comenzara en la juventud de Valentín, sin saber como iba a salir y hasta donde iba a llegar.

También fue nominado Fotógrafo Distinguido por la Federación Española de Fotógrafos Profesionales. Esto se consigue gracias a presentar durante varios años obras a calificar y obteniendo una muy buena puntuación por el jurado. No se trata de un premio, sino que indica el nivel que tiene el trabajo de un profesional, es decir, es mucho mejor que un premio, al igual que el Certificado de Calidad Fotográfica otorgado también por la Federación.

A día de hoy vive la fotografía para gozar de ella, y aún estando jubilado no puede dejar la cámara.